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Conociendo a Jesús-hombre

Cada vez que leemos el Evangelio podemos ver a Dios a través de Él, y conocerlo. Pero también podemos ver a un hombre que caminó en la Tierra y conoce la forma en la que vivimos. No sólo es un Dios que se interesa en nosotros, sino que es un Dios que sabe lo que es vivir como nosotros.

El propósito de este escrito no es menospreciar la figura de Cristo. El propósito nace de este verso:

 Heb 4:15  Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

Jesús es la manera en la que entendemos a Dios a través de la vida de su Hijo. Pero también es una prueba de que Dios nos entiende, porque él sabe lo que es vivir “bajo el sol”

¿Jesús tenía sentimientos?

Jua 11:35  Jesús lloró.

Mar 6:34  Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.

Sí, Jesús era un hombre que tenía sentimientos. Si bien, sabemos que el corazón es engañoso más que todas las cosas (Jer 17:9) en Jesús vemos que la vida cristiana no está peleada en sentir piedad y misericordia, o llorar. Sino todo lo contrario, nuestro corazón que ha sido cambiado de piedra a carne puede tener estos sentimientos, sólo hay que cuidar que ellos no dirijan nuestras decisiones.

¿Se enojaba?

Mar 3:5  Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana.

Jua 2:15  Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas;

Jesús sí se enojaba. La Biblia menciona muchas veces en las que Dios se enoja. El único verso que podría condenar tal práctica es:

Mat 5:22  Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.

“Algunas versiones agregan sin causa, que capta el espíritu del texto, pero el agregado no se encuentra en los mejores manuscritos” (comentarios Mundo Hispano). También la versión inglesa King James incluye el agregado “sin causa”. Se los dejo a su consideración, amable lector.

De todos modos el apóstol Pablo no condena la práctica de enojarse. Sino que nos pide que cuando nos enojemos, no cometamos alguna locura que redunde en pecado (Efe 4:26  Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo)

¿Tenía necesidades físicas?

Mat 11:18-19  Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene. Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos.

Hay muchas partes del Evangelio donde el Señor Jesús se le ve con hambre y comiendo; con sed y bebiendo. Incluso, hay un verso en donde se le puede apreciar cansado físicamente.

Jua 4:6-7  Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta. Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber.

Podemos asegurar, sin el afán de que por celo religioso taches a este servidor de hereje, que el Señor Jesús también tenía que cumplir las necesidades fisiológicas al ir al baño.

¿Tenía casa?

Jesús tenía una casa en Galilea donde seguramente vivió su infancia con su mamá María y sus hermanos

Jua 1:38, 39  Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras? Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima.

Vemos pues que el Señor también practicó la hospitalidad. Bendito Señor que nunca nos ha pedido menos que lo que Él ya hizo antes que nosotros.

También tuvo otra casa en Capernaum. Cuando comenzó su ministerio se movió de habitación desde donde podemos ver que regresaba de sus viajes.

Mar 2:1  Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa.

¿Tenía familia?

A diferencia de lo que algunas corrientes podrían decir sobre la perpetua virginidad de María, en el Evangelio se muestra que Jesús tuvo más hermanos:

Mar 6:3  ¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él.

Jua 19:26-27  Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.

Este último verso lo coloqué con el afán de que podamos distinguir que así como nosotros nos preocupamos porque a nuestros padres no padezcan, así Jesús le dio a María su madre un instrumento en la Tierra para que ella no quedara desamparada, esto es, a Juan el discípulo amado.

¿Tenía amigos?

Sabemos que el Señor no hace acepción de personas en el juicio. Sin embargo, esto nada tiene que ver con que Jesús, durante su vida terrenal tuviera una cierta afinidad con tres de sus discípulos: Pedro, Jacobo y Juan.

Ellos lo acompañaron en la transfiguración:

 Mat 17:1  Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;

Ellos vieron la sanidad de la suegra de Pedro

Mar 1:29  Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan.

En la resurrección de la hija de Jairo:

Mar 5:36-37  Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente. Y no permitió que le siguiese nadie sino Pedro, Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.

Pareciera como si ellos hubieran tenido una relación más estrecha con el Señor durante su ministerio terrenal

Mar 13:3  Y se sentó en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron aparte:

Ellos lo acompañaron en el Getsemaní:

Mat 26:36-37  Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro.  Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera.

Este último verso transformó por completo mi percepción de Jesús, desde el día en que el Señor me concedió verlo de esta manera: Veo a un Jesús que comió la cena con sus discípulos, que los llevó a los once que quedaban al monte. Pero luego de separarse con aquellos a los que más confianza tenía, al estar a solas en su grupo de intimidad, su rostro se mudó y dejó salir todo el pesar que guardaba en su pecho. Veo a un Jesús muy humano, previo al más grande de sus retos.

¿Tenía tentaciones?

Mat 4:1  Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.

Sabemos que cada uno es tentado conforme a sus concupiscencias. En el caso de la tentación de Jesús, el diablo no lo tentó con pasiones desordenadas, con dinero o posesiones, sino que usó de las estrategias comunes que los humanos utilizamos cuando queremos tentar a Dios, provocándole a que manifieste su poder. Pero como Dios no puede ser tentado, así mismo Jesús lo resistió.

Por eso no pensemos que el Señor Jesús no se compadece de nuestras debilidades. Sino que debemos recordar que él vino a salvarnos, porque nosotros no podíamos.

Mar 14:38  Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.

¿Jesús necesitaba orar?

Mar 1:35  Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.

Mar 14:32  Vinieron, pues, a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que yo oro.

Existen muchos versos, sobre todo en el Evangelio de Marcos, donde el Señor Jesús ora. Antes de cada gran milagro vemos que el Señor oraba mucho. Esto nos impulsa a orar, porque mientras estemos en la tierra, necesitaremos vivir en dependencia y en comunión con el Espíritu Santo, que es nuestra fuerza y poder para poder vivir como sal de la Tierra y como Luz de este mundo.

¿Jesús tenía temores?

Mat 26:37-38  Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.

Luc 22:43-44  Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.

Este tema es más complicado y para una mejor explicación de este tema lee el post:

https://yaorr.wordpress.com/2012/01/25/la-terrible-justicia-de-dios/

Vemos de esta manera que Jesús no sólo es completamente Dios, sino también fue completamente hombre. Si lo comenzamos a conocer de esta manera nos podremos acercar de manera más confiada, y podremos explicarle todas nuestras aflicciones y alegrías en oración sin verlo como un Dios lejano, y comenzarlo a ver como un Dios que nos entiende en todo cuanto decimos.

Te reto a que en tu próxima oración hables con Jesús con naturalidad. Que busques en él a un amigo que te entiende y le platiques la situación que estás pasando con lujo de detalles, con lo que piensas, lo que sientes y luego esperes que el responda de la mejor manera. Apela a su Soberanía, respeta su Sabiduría y descansa en su buena voluntad. Y verás que el Evangelio no se trata  sólo de leer la biblia, sino de tener una comunión con Jesús, tu Señor, tu Salvador y tu Amigo.

 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras

Heb 10:19-23 

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Satanás predicando el Evangelio

Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación. Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora (Hch 16:16-18)

La primera vez que leí este verso me pregunté ¿Por qué Pablo reprendió a la muchacha que los estaba “ayudando”, esto es, dándoles publicidad en un lugar en donde ellos eran desconocidos?, y posteriormente, cuando lo volví a leer me pregunté ¿Qué hacía un espíritu de maligno proclamando a Dios y a sus siervos?…

En este verso podemos aprender muchas cosas, que son de vital importancia en los tiempos en los que estamos viviendo.

Los falsos espíritus pregonan a Dios

Es común que una persona te diga: “Pero si yo creo en Dios”, a respuesta de esto yo siempre digo: si Satanás también cree en Dios. El apóstol Santiago lo expresó mejor que yo: “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan (Stg 2:19)”. Esto nos abre el entendimiento a comprender la situación tan desgraciada de estos seres espirituales. A la verdad creen en Dios, saben que él es su Juez, y reconocen su poderío. Esto lo pudimos ver muchas veces cuando los demonios reconocían que Jesús era el Hijo de Dios, y que venía a atormentarlos (Mat 8:29)

Vemos pues, que el proclamar a Dios no es evidencia de ser un hombre de Dios, ni tampoco de poseer el Espíritu Santo. El mismo Jesús dijo “Mat 7:21a  No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos…” y esto es, porque no todo el que “tiene a Jesús en la boca” lo tiene en el corazón.

Leer la Biblia no es tampoco una evidencia de ser un siervo de Dios. Satanás mismo utilizó las Escrituras cuando tentó a Jesús en el desierto (Mat 4:6) y los fariseos conocían la Ley y los profetas de principio a fin, pero aún así no tenían la capacidad de comprenderla.

Toda apariencia de piedad, como la tuviera Judas, ni la abnegación de Ananías y Safira, son evidencias que el corazón de un hombre es completamente volcado hacia la verdad.

Así que ahora no me sorprende leer que un espíritu de adivinación estuviese proclamando que existía un Dios Altísimo. Muchos hoy creen en Dios, pero no “le creen”. Saben que Dios existe, pero no le conocen. Así, un instrumento de Satanás bien puede proclamar de las grandezas de Dios sin necesidad de haberlas experimentado.

 

Los falsos profetas exaltan a los hombres.

Otro punto a notar es que no es posible que este espíritu de adivinación estuviese interesado en la salvación de las almas,  mucho menos de la de la señorita a la que mantenía posesionada. El apóstol Pablo nos dice claramente  “Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo (1Co 12:3)”. Esto es, que los Espíritus inmundos no reconocen a Jesús como su Señor, y por ende, no están interesados en obedecerle voluntariamente.

Me impresiona que este espíritu (el que tenía posesionado a esta muchacha) dirigía su discurso hacia la figura de los apóstoles “Son siervos del Dios Altísimo”. Y esto me impresiona más, debido a las tendencias actuales de convertir a los siervos de Dios en ídolos, en patrones para seguir y no sólo como instrumentos de la salvación. Este tipo de “huecas sutilezas” desvían la atención que se debe de tener en el “Autor y consumador de la fe” hacia sus instrumentos. No tengo ningún inconveniente en señalar los muchos hombre y mujeres “de Dios” que buscan la admiración de los hombres. Es obvio, no es el caso de todos los cantantes, evangelistas y predicadores, pero hay algunos casos demasiado obvios. Una cosa es dejar todo por el Evangelio, y otra es tomar el Evangelio cuando ya no te quedaba más que dejar.

Esto es precisamente lo que representaba esta muchacha: Es una imagen de un falso profeta, que proclama un Evangelio distorsionado, y que no tiene el Santo Espíritu.

 

¿Justifica los medios?

“mas desagradando a Pablo”… esta fue la actitud del apóstol ante esta situación. Mucho se ha especulado si la razón de su enojo fue porque la persistente repetición cansó al apóstol o porque se llenó de ira contra el espíritu que tenía cautiva a la muchacha, no sólo a Satanás, sino a sus patrones que lucraban con ella.

Independientemente de la razón específica podemos notar que a Pablo no le interesó el beneficio que pudiese traer a su ministerio la vociferación de la joven. Si el mismo Satanás te anuncia, no es precisamente tu mejor carta de presentación. Pero además, aprendemos del apóstol que por encima de cumplir su misión, se encontraba la integridad de su ministerio. Digamos que en el verdadero Evangelio “El fin no justifica los medios”.

Es necesario que nos pongamos pensar si los métodos que utilizamos para evangelizar son correctos. ¿En algún momento hemos empeñado nuestra integridad a fin de ganar un alma?… Entiendo verdaderamente lo complejo de este asunto, por cuanto el mismo Pablo se decía hacerse judío para ganar a los judíos, y gentil para ganar a los gentiles. Pero no me deja de dar vueltas mi cabeza sobre las muchas cosas que hoy se admiten dentro de las iglesias cristianas con el fin de “ganar almas para Cristo”, o que se toleran con tal de que “no se pierda una oveja”. Como decía el predicador Paul Washer: “A las sectas les importa lo que funciona, nosotros nos importa la verdad” Pidamos sabiduría al Señor en este punto.

Lo que sí nos enseña claramente la Escritura es a nunca hacer negocios con el maligno.

 

Es necesario reprenderlos

El acto inmediato del apóstol es reprender a este espíritu. Creo que no tenemos ningún inconveniente en este punto. Todo espíritu que es contrario a la voluntad de Dios es un peligro latente dentro de toda iglesia, y es menester tomar cartas en el asunto.

Toda actividad, persona o doctrina que esté llevando al Cuerpo de Cristo hacia un problema, es necesario confrontarlo. No hay excusas. El buen pastor es aquél que da su vida por las ovejas, el asalariado hará como que no vio nada y seguirá adelante.

Conclusión

El apóstol Juan habla de esto más claramente: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo (1Jn 4:1)”.  Notemos pues, que los falsos espíritus estás necesariamente ligados a los falsos profetas (“Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas (1Co 14:32)”. No miremos a los hombres por ningún motivo. Nadie, sino sólo Dios sabe lo que se esconde en el corazón de los hombres. No sabemos cuando un ministro alaba a Dios por lucro, o cuando un pecador se ha verdaderamente arrepentido. Por eso hay que tener…

Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios

Heb12:2

Espero haya sido de bendición

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El periodo inter-testamentario

periodo entre el libro de Malaquías y el libro de Mateo

Este es un escrito que poco sirve para hacer referencia, pues no coloqué los links para evidenciar lo que estoy diciendo. Es sólo un repaso rápido al periodo inter-testamentario. Anhelo despertar su interés sobre este periodo importantísimo en la historia israelita, y cómo impacta el mundo del Nuevo Testamento.

Cuando leemos el Antiguo Testamento vemos que termina con el profeta Malaquías, un judío que regresaba de la cautividad y luchaba junto con su pueblo en volver a establecer el culto correcto de Dios. El templo estaba apenas recién reconstruido, y Jerusalén era una pobre provincia bajo el Imperio Persa.

El último rey conocido era Zorobabel y el Sumo Sacerdote era Josué, de la línea de David y de Aarón respectivamente.

Sin embargo, cuando comenzamos a leer el nuevo Testamento nos damos cuenta que el templo es una estructura impresionante; existe un rey llamado Herodes, que pertenecía a los edomitas, sí, los descendientes de Esaú; el Sumo sacerdote era reemplazado según el gobierno, y el país estaba dominado por los romanos. ¿Qué fue lo que sucedió?

Durante los 400 años que transcurrieron entre el Antiguo y el Nuevo Testamento ocurrieron eventos significativos que sirven para poder comprender el ministerio de Jesús, y la manera en cómo el pueblo de Israel respondió a su llamado:

Así que presentamos los puntos importantes para poder comprender mejor los sucesos del ministerio de Jesús.

1. Persia fue dominado por Alejandro Magno de Grecia, el cual tomó a todas las provincias persas como suyas, entre ellas a Israel. A la muerte de Alejandro, Grecia fue dividida entre los cuatro generales de Alejandro, y Jerusalén pasó a ser parte del reino Ptolomeo, pero después pasó al reino de los Seleúcidas.

Durante un terrible espacio de tiempo, a los judíos se les prohibió ejercer su religión y el rey Antíoco Epífanes profanó el templo sacrificando un cerdo, lo que ocasionó unas revueltas judías lideradas por Judas Macabeo, que concluyeron en las celebraciones del día de la Purificación.

El apóstol Juan menciona esta fiesta en Jua10:22 como la fiesta de la “dedicación”.

2. Durante este periodo se tradujeron las Escrituras del hebreo al griego. Para esto participaron 70 varones judíos, y el nombre de esa versión hasta la fecha se le llama la Septuaginta (LXX). 

El impacto sobre el Nuevo Testamento es poderoso. Podemos ver que esta versión fue la que utilizaron los escritores del nuevo Testamento cada vez que citaban el Antiguo Testamento. Igualmente fue de las primeras piedras que daban entrada a las personas no judías al conocimiento del Altísimo. De hecho, todo el Nuevo Testamento fue escrito en griego, salvo algunos textos y palabras que aún guardan su originalidad en hebreo o arameo. Pablo escribió posteriormente a las iglesias en este idioma, pues la mayoría de los gentiles la utilizaban.

3. Durante el periodo griego, Israel fue influenciado por la cultura griega helenista, la cual reñía con las doctrinas más conservadoras de los judíos. Éstos últimos se terminaron convirtieron en los fariseos, mientras que la facción que sí toleraba a los griegos se llamaron saduceos. Estos dos grupos tienen un papel importante en el ministerio del Señor Jesús como todos sabemos.

En el libro de los Hechos podemos ver muchas veces en los que se refieren a los prosélitos judíos helenistas como “griegos”. Se les diferencia de los no judíos los cuales son llamados “gentiles”.

4. Los romanos dominaron a los griegos y también Israel pasó a ser del dominio romano. El César impuso a Antipas como rey de Israel, el cual provenía de una familia de Edomitas, esto es, de los descendientes de Esaú, hermano mayor del patriarca Israel. Antipas dejó su lugar a su hijo Herodes, el cual fue llamado “El Grande”, pues se ganó a los judíos construyéndoles un templo mucho más grande que el que había construido Zorobabel al regreso del cautiverio.

Vemos pues, que cuando Jesús nace Herodes estaba reinando, y fue quien mandó a matar a los infantes en Belén. También vemos que cuando el Señor Jesús predice la destrucción del templo, los judíos aseguraron que el templo llevaba 46 años en construcción (Jua 2:20). Poncio Pilato era el prefecto por parte de Roma, la cual dominaba a Israel, y el Sumo sacerdote no era vitalicio como los anterior, sino que Lucas y Juan afirman que había más de un Sumo Sacerdote, esto es, Anás y Caifás. Los cuales eran familiares. Esto significaba que los Sumos sacerdotes eran cambiados por los gobiernos romanos a placer.

5. El gobierno romano tenía un prefecto en cada uno de sus territorios, los cuales velaban que permaneciera la paz. A los judíos no les era permitido ejecutar la pena de muerte, es por esto que los líderes acudieron a Pilato para que le diera muerte, la cual era por crucifixión, y no por apedreamiento como lo hubieran hecho los judíos. Y esto era, para que Jesús muriera levantado como la Serpiente de Moisés, y fuese traspasado, como lo profetizó Zacarías, a fin de cumplir las profecías que lo señalarían como el Mesías.

6. También vemos que el hecho de que existiera un dominio Romano, le permitió a Pablo apelar a César en su juicio, lo que le permitió llegar a donde nunca había podido en sus dos viajes misioneros, a Roma. Y proclamar el Evangelio en el corazón mismo del imperio, y dar testimonio de la verdad con su muerte. 

Como podemos ver, los eventos históricos no son ajenos al Señor de toda la tierra. Todos los sucesos mundiales incurren en un propósito definido por la voluntad del Señor, por la cual su nombre siempre será glorificado. Este propósito se cumplió en el Antiguo Testamento, en el Nuevo Testamento, y sigue cumpliéndose en la historia contemporánea. La historia y la fe en Cristo son testimonio suficiente de que Dios tiene el control de todas las cosas. Te invitamos a que seas parte de las obras de Dios, que te hagas un hacedor de la historia, un instrumento en sus manos para bendición.

 ¿Qué cosa de todas estas no entiende que la mano de Jehová la hizo? (Job_12:9)

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