El primer y segundo Libro de las Crónicas de las reinas


Pro 1:8  Oye,  hijo mío,  la instrucción de tu padre,

 Y no desprecies la dirección de tu madre;

 

De todas las funciones que una mujer desempeña en la vida, la primera en aparecer en el libro de proverbios es la de la madre, y de hecho, el último capítulo de éste maravilloso libro está destinado a la bella descripción de la “mujer virtuosa” la cual recibe la alabanza de su esposo y de sus hijos.

Y aunque es innegable el papel de la mujer como reina del hogar (Prov. 31), en la ayuda idónea para su esposo (Gén 2:18), delante de la sociedad como testimonio ante los incrédulos (1Pe 3:1): ¿qué tan importante es la mujer en la educación de los hijos?

Una perspectiva muy clara la podemos encontrar en los dos libros de Crónicas de los Reyes. Por muy raro que parezca, este libro no habla de reyes, sino de reinas. Y es que la característica para la explicación de cada rey son: 1) el número de años que reinó; 2) si hizo lo bueno o lo malo delante de Dios; 3) un resumen de su vida; 4) la forma en que murió, pero antes que eso, mencionaban el nombre y procedencia de la madre. ¿Y por qué de la madre?

Como ustedes saben todos los reyes de Judá fueron descendientes de David, era su única gloria, y su única característica que los hacía reyes. Así, por amor a David, el Señor ponía a uno de sus descendientes, fuera bueno o fuera malo. La promesa de Dios se cumplía y aún se cumple con Cristo, hijo de David.

Así que todos los padres de cada rey eran israelitas, de la tribu de Judá. Pero la diferencia entre un rey bueno y rey malo era la nacionalidad de la madre.

Así vemos pues que cuando la madre del rey era israelita, temerosa del Dios verdadero, entonces el rey gobernaba con justicia: como el caso de Abías (2 Cr. 13:1), Josafat (2Cr. 20:31), Joás (2Cr. 24:1), Amasías, aunque no fue perfecto (2Cr. 25:1-2) y Ezequías (2Re 18:2). Y cuando la madre era extranjera, con tendencia idólatras, paganismo y falta del conocimiento de la verdadera piedad, el rey era malo… muy malo. Por ejemplo Roboam de madre amonita (2 Cr. 12:13), Ocozías cuya madre fue Atalía, hija de Acab (2Cr. 22:2)

En ambos casos había excepciones, pero es un patrón clave en el libro de Crónicas y de Reyes.

Vemos pues, que aunque el hombre es sacerdote de su hogar, la mujer influye con mayor poder en la vida de sus hijos, pues de ella dependen las primeras semillas de la moral y del conocimiento y temor de Dios. La mujer instruye a sus hijos para que honren a su padre o para comportarse delante de los hombres, también estipula en la mente lo que es correcto o no, conforme a su instrucción y corrección.

Así que pues, mujer, sé cuidadosa del modo en como enseñas a los futuros reyes y sacerdotes de los hogares cristianos. Y joven, “no desprecies la dirección de tu madre”.

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2 pensamientos en “El primer y segundo Libro de las Crónicas de las reinas

  1. Chrys Caro dice:

    Totalmente de acuerdo contigo, Dios quiera pueda ser algún día, cuando sea el tiempo una mujer sabia y pueda recordar tus palabras. Dios te bendiga.

  2. Allan Keith cruz Ramirez dice:

    Un saludo y un abrazo para ti mi estimado amigo, me agrada tu escritura y ahora sumo tu reflexión, felicidades por este don que Dios te brinda. Cuídate

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