Tal parece que sí…


Tal parece que sí……

Ya pasó un mes desde que inició la invasión. Las señales en el cielo y en los plantíos de maíz eran claras, y tal como predicaban algunos, los extraterrestres sí existían.

Su primer ataque fue contundente y  decisivo. Llovió fuego aquel noviembre sin la menor señal de aviso, por eso los humanos no pudieron hacer nada. Los invasores desmantelaron el arsenal  atómico de todos los países, tomaron bases militares, destruyeron satélites comunicacionales, rompieron presas y dejaron sin energía eléctrica a todas las ciudades del mundo. También tomaron los restantes medios de comunicación masiva y los hicieron explotar. Las potencias mundiales fueron las que más daños sufrieron, Estados Unidos, Rusia, China y Alemania quedaron  completamente destruidas y sometidas por los extraterrestres invasores. No se sabe de donde vinieron.

Todo fue tan rápido y tan violento que muchos, en aquel día, no lo pudieron asimilar, cayendo fácilmente ante su ataque. En el último reporte de televisión que se transmitió, se informó sobre la muerte de más de 300 presidentes, empresarios y líderes nacionales. En menos de 16 horas acabaron con poco más del 20% de la población en el mundo.

Los invasores eran superiores en número y armamento frente a los ejércitos terrestres. Lanzaban una especie de granada que cuando estallaba no sacaba más fuego que un petardo, pero todo a su alrededor perdía la vida; una arma muy rara que no disparaba, pero que hacía que la gente cayera muerta con solo apuntarla. Tenían forma humanoide, eran bípedos, altos y erectos. Algunos testigos aseguraban que le habían visto cabello y piel clara, casi blanca. Vestían trajes especiales que los cubrían de pies a cabeza, resistían las balas y el cambio de temperatura, o al menos eso parecía, pues ni el fuego ni el hielo los detenía, ni el calor de Marruecos ni el frío de Groenlandia. Hasta ese momento no había reportes de haber matado a alguno, eran definitivamente de otro mundo.

Sin embargo, la esperanza para la humanidad no estaba perdida. Las ciudades estaban sitiadas y los campos vigilados, pero aún existían algunas líneas de defensa. La radio se pudo restablecer gracias a la miniaturización de los equipos, y mediante claves se comenzaron a comunicar personas de sitios alejados, mandando información y e instrucciones alrededor del mundo. El objetivo era planear un contraataque simultáneo en todos los lugares a donde se pudiera llegar el aviso, para que la liberación fuera sorpresiva, efectiva y contundente, como había sido el ataque de ellos.

En medio de las ciudades destruidas y las dentro poblaciones rurales se reunían pequeños grupos alrededor de un líder nato y se repasaba la estrategia a seguir. En algunos lugares se concluía con la petición a su Dios, para que los liberara de estos invasores. Así, estas reuniones le daban fortaleza a los débiles, fe a los que ya no tenían esperanza, familia a los que habían perdido todo y reunían a los errantes.

La persecución continuaba y 15 días después tan solo quedaban el 60% de la población mundial. Nadie se podía escapar de ellos. Aparecían y desaparecían de los barcos, dentro de los aviones y aún en los resguardos subterráneos, asesinando a muchas personas. Parecía que buscaban algo pero no lo encontraban, o lo encontraban muy rápido…

Algunos decían que nadaban como peces, según un chileno le salían alas; un español que lanzaban fuego por la boca; y otro más, que tenían garras. Todo era incertidumbre, todos sabían algo, pero nadie sabía nada.

Llegó el día. A las 4:00 a.m. hora del Meridiano de Greenwich, se dio la orden por todos los medios que iniciaba el ataque. Hombres armados con todo lo que podían salieron de sus guaridas, de entre los escombros y los resguardos. Soldados, amas de casa, estudiantes, obreros, campesinos, religiosos, empresarios….. todos salieron a pelear pues se dieron cuenta que no había otra oportunidad.

El ataque sorpresa funcionó, pues cayó con fuerza, pudiéndose en muchos lugares establecer fortalezas y frentes de guerra. Al día siguiente ya se habían formado pequeños ejércitos y dos días después los invasores comenzaban a flaquear en su ataque. Los habían tomado por sorpresa.

Todas las naciones de Medio Oriente se unieron para  liberar ese punto. Toda Europa se comenzó a apoyar con armamento, agua y comida. A la semana se liberó la península Ibérica y luego Alemania, y el Ejército de humanos  se encaminó para liberar a Rusia.

En África la ayuda llegó rápidamente por mar y tierra desde Italia, Grecia, India y la región de Palestina. Les llevaron toneladas de comida y víveres para reforzar las defensas en ese continente, y gran parte de la población se benefició de esto y continuaron en la batalla.

En América, los principales países Sudamericanos se liberaron: Argentina, Colombia y Perú fueron los primeros, y en menos de un mes ya habían ayudado a los demás países a su liberación.

Los extraterrestres huían al ver la determinación de los humanos y de la fe que ponían en las causas de su lucha.  Algunos no podían hacer  nada, y los que sí podían, dejaban su sitio y se replegaban.

El ejército terrestre en América se movilizó al Norte y liberaron México. Luego se encaminaron a liberar a Estados Unidos, que estaba fuertemente sometido. Cruzaron la frontera  y comenzó la masacre entre humanos y  extraterrestres. También llegaron fuerzas de Canadá, que crearon  otro frente para los invasores.

En Rusia, el brazo humano pegó con fuerza, arrasando con todos los obstáculos que encontraba a su paso, sin detenerse siquiera, pues la fuerza de muchos países se conjugaba en aquel gran ejército. China fue liberada por los países de Oriente y Japón aprovechó para apoyar a los americanos en su intento de liberar a Estados Unidos.

A la semana, las únicas defensas extraterrestres se encontraban en Estados Unidos y Rusia. La última ola de ataque chochó contra estos dos puntos. Muchos hombres murieron y los extraterrestres comenzaron a caer por fin ese día. Se calcula que para entonces, solo existían el 40% de la población original.

Las minas de diamantes  en África y las plataformas de explotación en el Atlántico se habían abandonado en aquel día. A muchos se les había olvidado talar árboles en el Amazonas o matar rinocerontes y elefantes en el Sudán, ese día no hubo miedo de un atentado en España, ni torturas en alguna cárcel en Irak. Las ballenas y tortugas nadaban tranquilas pues nadie las perseguía y mataba; y los ríos y mares se empezaron nuevamente a llenar pues su cauce, que alguna vez fue modificado por presas y canales, ese día corría lavando el suelo árido y sucio que alguna vez les correspondió ocupar.

Así, a las 6:00 p.m. (hora americana) tras 4 meses desde la invasión, el ejército de los humanos aplastó por completo con todos los soldados invasores. 1 hora después, llegó la noticia de que en Europa y Asia había ocurrido lo mismo.

Entonces un júbilo llenó el aire. La gente saltaba y gritaba y reía al lado de los cuerpos inertes de los extraterrestres….. Y un blanco abrazaba a un negro, quizás su amigo, quizás un extraño; y un cristiano a un musulmán, y luego a un judío. Y un demócrata miraba a los ojos y reía con un republicano, y un americanista saltaba alzándole el brazo a un chivista.

Mientras tanto, del otro lado del charco, un Israelita y un libanés gritaban, y gritaban en el mismo idioma, y se entendían; una mujer vestida de Channel daba de besos a una niña pobre y un empresario daba la mano a un campesino. Y todos gritaban y reían y daban las gracias a su respectivo Dios que los hubiera escuchado. El júbilo era grande y estruendoso, como nunca antes se había dado. La noticia corrió alrededor del globo y no hubo quien no expresara su alegría por la gran noticia.

Y algunos más lloraron, unos de alegría y luego de tristeza por todos los muertos y por los caídos. Y uno miró alrededor y vio mucha alegría, pero era una alegría muy rara, y muy costosa. Muy caro le había costado a la humanidad acordarse de que son uno y que las diferencias eran absurdas. Muy caro le había costado liberarse de la codicia y la ambición, de la marginación y la represión. ¿Cuántos miles de años pasamos peleando entre nosotros para unirnos en sólo 4 meses? ¿Es que acaso tuvieron que morir millones para darnos cuenta que en nuestros límites somos inferiores?

Otro hombre, por su cuenta, se acercó al cadáver de uno de los extraterrestres, revisó su traje y extrajo una de esas bombas extrañas, le resultaban familiares. La revisó bien y descubrió que solo se trataba de un petardo común y corriente. Y su arma de fuego no era más que un palo de madera…

El extraterrestre se levantó y luego todos los demás, en todos los lugares del mundo, se levantaron también. Y las multitudes se alborotaron y muchos salieron corriendo y otros más se prepararon para pelear sin comprender lo que estaba sucediendo.

Todos los extraterrestres volvieron a la vida, sus heridas se cerraron y sus fracturas se sanaron, y comenzaron a reír. Entonces se quitaron sus trajes. Y los humanos vieron que los extraterrestres eran iguales a ellos, y que vestían de blanco.  Entonces les salieron alas y se elevaron al cielo, sonriendo todavía.

Y todos miraron cómo se elevaban, miles de ellos, moviendo sus alas mientras los humanos se quedaban atentos. Entonces las nubes se abrieron y una gran luz salió de entre ellas. Una voz se escuchó en todo el mundo y todos la escucharon, inclusive los que estaban sordos. Y esta voz exclamó:

¿Era esto necesario?

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